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Red Hot Chili Peppers
exhibe su faceta más 'zen'

Propósito de enmienda y un disco que ha brotado con
pétalos semejantes a los de Californication (1999), el disco que devolvíó
al cuarteto la fama, la gloria y a John Frusciante, el guitarrista que estuvo
cinco años en paradero desconocido, o al menos sin el grupo.
Anthony Kiedis, su amigo de la juventud, Flea, Chad Smith y Frusciante, se han
vuelto a juntar para crear nuevos matices en sus melodías, más acercamiento al
pop y ritmos más pausados y melódicos. El número del 12 de julio de
Tentaciones recoge un reportaje que revive su proceso de sanación mental y
músical después de aterrizar en el infierno. Un Kiedis algo místico y un
Frusciante todavía joven recuerdan aquellos días en los que Red Hot Chili
Peppers sacó a la luz su disco más popular ( Frusciante tiene ahora 30 años,
en Blood Sugar Sex Magik (1991), con un jovencísimo Frusciante, recién
incorporado al grupo).
By the way, el primer single, recurre a lo que es típico ya en RHCP:
cambios de ritmo, proclamas y aullidos de Kiedis, estribillos hiperpegadizos,
bajos como apisonadoras, baterías contundentes y guitarrazos punzantes que harán
las delicias de sus seguidores.
Producido por Rick Rubin (AC/DC, Tom Petty & The Heatbreakers, The Black
Crowes,The Cult), que trabajó con ellos en sus tres últimos trabajos, algunos
de los nombres de los temas que se incluyen en él son Cabron (composición
de aires flamencos), Tear (con armonías tipo Beach Boys), Midnight,
Don't forget me y Venice Queen.
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